Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero
Gotas de animación a la lectura 04

Diseño del rincón de lectura

Gotas de animación a la lectura 04


 

La persona responsable de un rincón de lectura debe de ser astuta: debe colocar los libros de forma atractiva y eficaz. En cierta forma, presentar libros es como presentar un buen menú: ambos van a ser degustados, y una parte entra por los ojos.

Una biblioteca debe ser la "casa" de los libros, no su cementerio. Es preciso organizarla para que el lector (sobre todo si se trata de un niño) tenga ganas de visitarla, de usarla... y de volver a ella para usarla y disfrutarla de nuevo, una y otra vez.

Una buena idea es pintar esa sección de la biblioteca de muchos colores o decorarla con pósteres y carteles. En este punto, hay que mantener una idea central: no hace falta convertir la biblioteca en otra cosa, en algo que no sea una biblioteca. No es preciso disfrazarla o "disimularla", transformarla en un circo, un parque de atracciones o una sala de fiestas. Hay que entender que el rincón de la lectura suele ser el primer paso para que el lector se acostumbre a usar un espacio llamado "biblioteca", que tiene sus propias características.

Sin embargo, sí que se le puede dar a ese espacio un toque alegre, original o "divertido".

En el caso de rincones dedicados sobre todo a público infantil, los libros de los estantes más bajos pueden ir en cajas o en algún otro tipo de recipiente que resulte familiar... o, mejor aún, que no lo resulten (desde cántaros a cestos, desde cajas de madera de fruta a bolsas o grandes calabazas). Es una forma de desestructurar un espacio tradicionalmente asociado a estanterías.

Los libros deben organizarse de una forma que resulte lógica a sus lectores, aunque esa lógica no siempre se ciña a los sistemas bibliotecarios más ortodoxos (que, por cierto, suelen ser muy eurocéntricos). Es bueno ir acostumbrando a los lectores no familiarizados con una biblioteca a categorías como "formato", "temática" o "autor". Pero, ante todo, es preciso garantizar su libertad: asegurar que se sientan libres entre los libros. En este sentido, el sistema de clasificación bibliográfica por colores es excelente, dado que puede ordenarse la colección de forma decimal (mediante CDU o CDD) o de acuerdo a cualquier otro sistema, sin que el lector tenga que lidiar con notaciones y códigos; se le puede explicar al lector que los libros de tal color pertenecen a tal género o tema. Al mismo tiempo es una excelente introducción a los sistemas de clasificación bibliotecarios, con los que más tarde tendrá que lidiar.

Si es necesario, se puede armar una biblioteca portátil, para llevarla a la escuela y a cualquier otra parte, y que sea invitadora, una promesa de lo que el niño va a encontrar cuando vaya a la biblioteca (¡y no hay que traicionar esas esperanzas!). El formato más utilizado es la valija con collage por fuera, y libros, mascotas y demás en su interior, como si fuera un baúl del tesoro. Pero pueden usarse mantas con bolsillos, que se aten sobre sí mismas como fardos, o mochilas de viaje llenas de etiquetas y pegatinas... o cualquier otro elemento que pueda imaginarse y adaptarse.

 

Acerca de la entrada

Textos: Edgardo Civallero.

Foto: iStock (enlace).

 



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