Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero

el futuro nos los hacemos o nos lo hacenun blog profesional editado desde 2015

Bibliotecas en los márgenes

Bibliotecas en los márgenes

Unos apuntes iniciales


 

[En los próximos meses publicaré, con el gigante editorial británico Routledge, un libro en inglés sobre experiencias bibliotecarias latinoamericanas en los márgenes. En ese libro incluiré solo un ínfimo puñado de los casos que conozco: las que yo considero más representativos. Pero pretendo publicar, en paralelo y en castellano, todas las experiencias que pueda, como parte de un proyecto personal en formato libre y trans-media.

A continuación dejo un puñado de líneas sobre el concepto con el que estaré trabajando, como una suerte de breve introducción a este proyecto].

 

Yo las llamo "bibliotecas en los márgenes".

Los márgenes son espacios muy interesantes. Nací, crecí y pasé buena parte de mi vida en ellos, de modo que los conozco de primera mano. Son esos "caminos al costado del mundo" de los que hablaba la vieja canción: esos que caen un poco por fuera de los radares de los poderes de turno y de los sectores dominantes y dominadores, y desde donde se pueden lanzar propuestas contra-hegemónicas (aunque no siempre sea tan sencillo como suena). O, al menos, en donde uno puede moverse con un poco de independencia y libertad. Y, asimismo, con mucha inestabilidad.

Pero eso último forma parte de las reglas del juego. Transitar esos caminos implica aceptarlas y asumir todos los riesgos.

Moverse y trabajar en los márgenes da cierto espacio para agitar las alas: hay menos cadenas, menos barreras, menos vallas... Y también da espacio para caer estrepitosamente, para volver a levantarse, y para aprender de las caídas, si es posible. Permite embarcarse en actividades, proyectos y servicios que tienen tanto de inusuales como de inspiradores, y que probablemente no serían posibles en otros espacios, en otros contextos. Allí se pueden manejar ideas locas, novedosas y arriesgadas, porque, en general, no hay nada que perder: ya se ha perdido mucho. O todo.

Moverse en los márgenes es duro. La falta de recursos y de oportunidades es el pan de cada día en esos territorios linderos. El esfuerzo y el sacrificio suelen ser continuos. Quizás por eso, cada victoria parece multiplicada por mil. Cada derrota también. Por suerte, sea cual sea el resultado, todo se comparte. Porque en los márgenes, los marginales y marginados suelen tener vínculos fuertes entre ellos, enlaces comunitarios. Saben bien que se tienen los unos a los otros, y poco más.

Las bibliotecas que operan en los márgenes son numerosísimas en América Latina. Esos rincones se han convertido (a veces sin quererlo o sin darse cuenta, otras plenamente conscientes de ello) en refugios que permiten la resistencia, el activismo, la lucha, la solidaridad, e incluso la militancia: militancia por la justicia social y ambiental, por la igualdad, por la inclusión, por la memoria, por los derechos propios y ajenos. Y por la libertad, por la felicidad, por la tranquilidad y la paz, por un ocio interminable...

Y también por el derecho a construir todos los castillos en el aire que se quieran, y por el derecho a soñar que a esos castillos se les pueden poner cimientos. Aunque a veces ―las más― esas construcciones se deshagan entre las manos que las levantaron. Pues en pocas ocasiones los objetivos se alcanzan y la militancia es exitosa. Sin embargo, lo importante es seguir intentando, seguir caminando, seguir uniendo fuerzas y voluntades, seguir peleándola.

Las bibliotecas en los márgenes son trincheras, son barricadas a la vieja usanza. Son espacios rebeldes. Su rebeldía es la respuesta natural al enorme número de situaciones injustas que las sociedades a las que sirven (y ellas mismas) deben soportar día a día, sin visos de solución por parte de esos poderes y esos sistemas hegemónicos que poco se preocupan por el bienestar general, y que siempre se olvidan de los de siempre.

Las prácticas de esas bibliotecas son poco conocidas: no suelen aparecer en los manuales de bibliotecología, ni en las grandes conferencias internacionales, ni en los seminarios especializados. Pero son esas prácticas las que mantienen latiendo el corazón bibliotecario de todo un continente. Son prácticas innovadoras, creativas, soñadoras, poéticas. Quijotescas y utópicas incluso, ¿por qué no? Son experiencias de compromiso, de acción social y política. Pueden ser muy planificadas o muy improvisadas, y en poquísimas ocasiones se sistematizan. A veces son mordiscos furiosos que buscan defenderse, protegerse, demostrar que no hay miedo ni desesperanza. Otras son lances desafiantes ante aquellos que siguen creyendo y sosteniendo que no se puede. Y otras son gritos desesperados, pataletas rabiosas, e incluso llantos descontrolados. Porque eso también hace parte de la aventura.

Surgen en los lugares más insospechados, esas bibliotecas, como flores que se abren paso en medio del cemento. Como una marca de esperanza. Como lugares de encuentro que tienen sus puertas siempre abiertas, siempre atentas.

Las llamo "bibliotecas en los márgenes". Ellas se llaman a sí mismas bibliotecas populares, comunitarias, rurales, escolares, indígenas, campesinas... Llevo buena parte de mis dos décadas como bibliotecario siguiéndoles el rastro, o siendo parte de ellas. O de sus entornos, que son los míos propios.

Y ahora llegó el momento de ir contando sus historias, tal y como las conocí, tal y como las recuerdo, tal y como me las cuentan, tal y como me las encuentro. Para que otras bibliotecas sepan que no están solas, o para que muchas más se animen a transitar esos senderos que están dibujados a mano fuera del mapa oficial.

Y para honrar la valentía, la rebeldía y el compromiso (y cierta guapeza malandra, por qué no decirlo) de todos esos sitios ―con muros y sin ellos― que llevan décadas en la brecha, y que nos inspiraron, y a mí y a otros tantos, a seguir pateando caminos al costado del mundo.

 

Acerca de la entrada

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Foto: "Nuestro Norte es el Sur". En Espacio Fundación Telefónica [enlace].

El texto, de Edgardo Civallero, fue publicado como pre-print en Acta Academica.

 


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