Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero
Apuntes críticos

Solo para académicos

Apunte crítico 17


 

Las instituciones de conservación de la memoria se ocupan de preservar fragmentos del patrimonio intangible de nuestra especie. Algunas de ellas se han especializado en fragmentos determinados: por ejemplo, en los sonidos amenazados (lenguas y músicas) de determinadas sociedades indígenas.

No son pocas las instituciones de este tipo que trabajan desde una posición "externa", es decir, sin la participación directa de los dueños de los saberes y las memorias que pretenden salvaguardar. Los (a veces auto-proclamados) "salvadores" no suelen tener otro contacto con los "salvados" (que a veces ni quieren ni necesitan ser salvados, por cierto) que el necesario para "extraerles" la información que alimenta sus proyectos.

Unos proyectos que suelen ser académicos, vinculados a universidades o instituciones similares y abiertos solo (o parcialmente) para académicos. Lo que delata los motivos y las intenciones de esas instituciones y de sus gestores.

¿Es posible que el hijo del hombre que aparece en el registro X de un archivo oral no pueda acceder a él porque no es un investigador académico? ¿Es posible que, para acceder a sus saberes, la familia del músico (ya fallecido) que aparece en el registro Y de una biblioteca musical tenga que pedir una autorización exponiendo sus motivos? ¿Cómo es posible que la memoria humana —parte de nuestro patrimonio como especie, y una parte supuestamente amenazada, que necesitaría, teóricamente, de una mayor visibilidad— sea propiedad (virtual o real) de unos pocos, y que esos pocos, en lugar de hacerla circular, se conviertan en sus rabiosos perros guardianes, limitando su acceso?

Suele argumentarse que los que proporcionaron esos testimonios y permitieron que esos registros se grabaran dieron su consentimiento para tales usos. Los que llevamos un tiempo trabajando en estos temas sabemos muy bien lo poco informados que suelen ser los "consentimientos informados", y lo mucho que puede esconderse tras la frase "esta grabación será utilizada con fines académicos".

Y los que llevamos igual de tiempo lidiando con la Academia también sabemos del interés de los tesistas y becarios por encontrar alguna cultura "rara" que les permita hacer un trabajo "interesante"; de las peleas por proyectos que puedan dar algún rédito (económico o del otro); de los muchos "recolectores" de oralidad y memoria que terminan convirtiéndose prácticamente en los "autores" de tal memoria (y creyendo tener derechos sobre ella) por el mero hecho de haber sido un eslabón más de la cadena y haberla recogido; y de cómo se perpetúa la jerarquía y el statu quo de la Academia, y sus valores exclusivistas y excluyentes...

Afortunadamente, las humanidades digitales están cambiando el panorama. Y llegará el día en el que todos esos registros, conservados bajo siete llaves para doctores y docentes universitarios en los almacenes de bibliotecas, museos y universidades, quedarán abierto para el uso de todos.

Pues eso es: un bien de todos.

 

[Entrada perteneciente a la serie Apuntes críticos].

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 01.02.2019.

Foto: "Key and lock", de Stockarch (enlace).

 


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