Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero
Apuntes críticos

Hacer con lo que queda

Apunte crítico 18


 

Cuenta la historia que al violinista Itzhak Perlman, en uno de sus conciertos, se le partió una cuerda de su instrumento. Una rotura indisimulable. El director detuvo la orquesta que lo acompañaba y lo miró, esperando su decisión: seguir o parar. Perlman cerró los ojos un momento y luego le hizo un gesto para que continuara.

El concierto fue majestuoso. Sublime. El público aplaudió a rabiar al terminar. Tras los aplausos, Perlman dijo: "A veces la tarea del artista es encontrar cuánta música puede hacer con lo que le queda".

La anécdota —probablemente una leyenda urbana— es usada por muchos psicólogos actuales como parábola contra la envidia. Pero son muchos los bibliotecarios (especialmente en los países llamados "en desarrollo") para los cuales la frase no es una parábola sino una realidad cotidiana. Son muchos los que saben de esa tarea "artística" de descubrir cuánto se puede hacer con lo poco que uno tiene, con lo poco que le queda.

Cualquiera que haya visitado las bibliotecas escolares del sur de la provincia del Chaco o de las Sierras Grandes de la provincia de Córdoba, en Argentina (por no hablar de las del monte de Santiago del Estero, la puna de Salta o la estepa de Neuquén) sabe que esos maestros-bibliotecarios hacen verdaderos milagros con los pocos recursos que tienen a su disposición. Milagros cotidianos que requieren de mucho esfuerzo, mucho compromiso, mucho sacrificio... Un trabajo poco conocido y nada reconocido.

Un trabajo replicado por bibliotecas móviles y rurales y públicas y populares en toda América Latina. Una labor invisible, oculta a las grandes revistas y a los grandes congresos, a las cátedras y a las grandes bibliotecas, pero que componen la base sobre la que se asienta el sistema bibliotecario del continente.

Sería recomendable que esos bibliotecarios no se vieran forzados a trabajar en esas condiciones, luchando por hacer algo con nada. Sería aconsejable que las autoridades pertinentes se ocuparan de solventar esos problemas, y que las bibliotecas con más recursos mostraran su solidaridad.

Y, en todo caso, mientras esa ayuda llega —y cualquier que haya vivido en América Latina sabe de sobra que tardará mucho en llegar¬—, sería decente mostrar todo el respeto y toda la admiración para aquellos que hacen todo lo que hacen con lo muy poco que les queda.

 

[Entrada perteneciente a la serie Apuntes críticos].

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 01.02.2019.

Foto: "B/w", de Msecnd (enlace).

 


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