Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero

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Apuntes críticos

No les demos voz: quitémonos de en medio

Apunte crítico 28


 

"Lxs otrxs", esxs que están al otro lado de las muchas brechas que surcan, jalonan y cortan nuestra sociedad (esas brechas que Boaventura de Sousa Santos terminó bautizando como "líneas abisales"), no necesitan que les demos voz.

La tienen, clara y fuerte, desde hace mucho. Desde hace generaciones.

Si esa voz no se escucha no es porque ellxs no sepan hablar o expresarse, o porque no sepan hacerla oír. Tampoco es porque necesiten de traductorxs, o de intermediarixs que recojan y expliquen —desde el estructuralismo, las Epistemologías del Sur, los estudios culturales o lo que sea...— sus palabras. O sus ideas, experiencias y opiniones.

Precisan, sí, que no miremos para otro lado, como si no existieran, cuando nos interpelan. Que dejemos de ningunearlxs, de minimizarlxs, de quitarles espacios, de cerrarles puertas... Que dejemos de ponerles palos en la rueda, aunque lo hagamos inconscientemente.

En definitiva, necesitan que nos quitemos de en medio. O, al menos, que quitemos de en medio nuestras actitudes.

En una biblioteca, eso significa que dejemos de colocarles barreras para que usen sus servicios: esas murallas que suelen basarse en el color de piel, en la forma de vestir o de hablar, en el origen... Esas barreras que a veces no se expresan abiertamente y que otras ni siquiera se disimulan.

Significa que abramos las colecciones a lo que tienen que decir. Aunque eso que quieran contar no venga avalado por una universidad, una editorial reconocida, una reseña interesante o el/la académico/a de turno. Aunque eso que transmitan no esté escrito, y haya que recogerlo —si es que hay que recogerlo...— en formato audiovisual o sonoro, porque se mueve a lomos de la oralidad. Implica que dejemos de negarlxs cada vez que pensamos que lo que ellxs saben, hacen, narran, creen o expresan no tiene lugar en nuestros estantes, no es lo suficientemente bueno...

Significa que solicitemos a las editoriales —en especial a esas que dependen de fondos públicos, como las de muchas universidades— que incluyan en sus colecciones (en papel, en digital, o audiovisuales) sus historias, memorias y reclamos. Pero no sus historias contadas por otrxs, ilustradas por otrxs, documentadas por tercerxs y explicadas por alguna gran autoridad en la materia. Sus historias. Sus memorias. Sus reclamos. Las de ellxs. Por ellxs.

Significa que abandonemos las etiquetas que lxs clasifican en espacios y categorías "especiales". No lo son: no son distintxs más que por el hecho de haber sido colocadxs del otro lado de mil brechas, y mantenidxs ahí por el deseo de unxs pocxs y la pasividad de unxs muchxs. Y por instrumentos como muchos lenguajes documentales: esos que moldean la gestión del conocimiento y que hablan, aún hoy, de "pueblos subdesarrollados" o de "minorías pobres". Y por rótulos que no son más que eufemismos para tapar la dominación, como ese de "literatura femenina" que encabeza una pequeña sección que cumple con dejar testimonio de que "las mujeres también escriben" mientras la colección principal, masiva, sigue mostrando autores masculinos, blancos, académicos, de cultura dominante...

Significa que dejemos de crearles espacios "para ellxs" cuando lo que necesitan es que abramos nuestros espacios para todxs, con todxs, de todxs, por todxs... No necesitan —no necesitamos— "bibliotecas indígenas" o "afros": se necesitan bibliotecas públicas en donde todxs puedan entrar y en donde todas las culturas, lenguas, saberes y memorias estén representadas en igualdad de condiciones... No necesitan —no necesitamos— "bibliotecas obreras" o "feministas": se necesitan bibliotecas comprometidas, solidarias, inclusivas y respetuosas, que subrayen los derechos de todxs, ayuden en todos los problemas y apoyen todas las luchas...

Quitarnos de en medio significa intentar evitar que nuestros estereotipos sigan pesando, que nuestras barreras mentales sigan estando presentes, que los muchos prejuicios que aún cargamos (a veces sin saberlo) sigan afectando nuestra realidad. Significa dejar de profundizar, con nuestras acciones e inacciones diarias, esas muchas brechas que hacen que muchos seres humanos sean invisibles en todos los aspectos.

Quitémonos de en medio, pues.

Y luego, si dejamos de ver a "lxs otrxs" como objetos extraños, o como no-humanxs lejanxs a nuestra realidad, o como meros "sujetos de estudio" a los que explotar, o como pobres diablxs que merecen nuestra conmiseración, quizás podamos colaborar con ellxs en sus búsquedas y luchas, aportar nuestro grano de arena, y aprender mucho acerca de nuestra propia realidad, nuestros vacíos, nuestros defectos y huecos, y de todas esas luchas que todavía no hemos comenzado a pelear.

 

[Entrada perteneciente a la serie Apuntes críticos].

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 22.05.2020.

Foto: "Meeting", de Youth Coalition (enlace).

 


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