Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero

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Bibliotecario

Construyendo bibliotecas desde la base

Conferencias en Perú 2018


 

[Contenidos del taller "Construyendo bibliotecas desde la base", desarrollado en Lima el 31 de mayo de 2018, en el marco del VII Seminario Internacional de Bibliotecología e Información SIBI 2018].

 

Introducción

Existen numerosas definiciones para "biblioteca": desde las más clásicas, basadas en la etimología del término, a las modernas, que analizan todo tipo de nuevos formatos y servicios.

A lo largo de este texto se entenderá por "biblioteca" cualquier espacio, físico o virtual, en el que una persona se encuentra, sin mediador alguno (pero con la ayuda de un grupo profesional, los bibliotecarios), con un fragmento de conocimiento. Ese fragmento puede estar contenido en un soporte físico —textual, audiovisual— o en uno menos palpable, como la memoria de un narrador. Y el encuentro puede producirse por muchísimos motivos, y persiguiendo distintos fines: desde el aprendizaje o la capacitación hasta el puro y simple ocio.

No se asumirá, pues, que una biblioteca —y, en concreto, la biblioteca que se pretende construir mediante los pasos esbozados en este breve taller— es una colección de libros, ni un edificio, ni unos lectores, ni un personal especializado, ni unas tecnologías en particular. Una biblioteca es el lugar en el cual se entrecruzan esos elementos, el punto en el que todos ellos se yuxtaponen.

Dado que esta conjunción puede producirse en cualquier parte, hubo, hay y habrá bibliotecas en lugares que, desde ciertas perspectivas, pueden resultar curiosos e inesperados. En una escuela suburbana, por ejemplo, entre estantes habitados por un puñado de manuales y cuentos. O en una comunidad campesina, a la cual las cajas de revistas y novelas llegan en avión o en canoa, tras varios días de viaje. O en el interior de un autobús, de un tren o de un barco. O en una cantina de cualquier pequeña localidad, con libros de todo tipo que saltan a las mesas desde mochilas y maletas. O en un patio en el que un anciano cuenta a una audiencia interesada las historias de los héroes del pasado y las guerras del presente. O en una universidad, alimentada por varias decenas de miles de volúmenes cuidadosamente catalogados y clasificados.

El encuentro de una persona o de una comunidad con el conocimiento, pertenezca a su propia cultura o a otra distinta, es lo que permite que tal individuo o tal comunidad continúen, por decirlo de algún modo, floreciendo. El motor último que ha movido al ser humano a lo largo de su historia ha sido siempre el contacto continuo con sus saberes, con sus ideas, con sus muchas identidades, con sus costumbres y recuerdos, con sus descubrimientos... Y la biblioteca —asuma la forma que asuma— ha cumplido y sigue cumpliendo un rol central en esa relación, de ahí su importancia.

Para que pueda convertirse en ese espacio de encuentro, de conexión, la biblioteca debe estar bien diseñada y su actividad, sólidamente planificada. En este punto no importa el tamaño de la biblioteca o de la comunidad de usuarios, el alcance o la naturaleza exacta de sus servicios o la especialización de la información que gestiona: al fin y al cabo, la más pequeña biblioteca escolar y el servicio de información más avanzado desarrollan la misma actividad, ajustando cada uno sus fondos y servicios al perfil particular de sus usuarios y a sus necesidades específicas. Tal ajuste puede realizarse, de hecho, gracias a una buena planificación, y es el que lleva a la realización de actividades pertinentes y al éxito de la biblioteca.

La planificación bibliotecaria es un proceso descrito en detalle en un buen número de libros, artículos y documentos profesionales (inter)nacionales. En el presente texto se presenta una versión simplificada y resumida del mismo: unas ideas elementales, que puedan servir como punto de partida para cualquier persona interesada en crear una biblioteca. Se utilizará como ejemplo, para describir cada paso, una biblioteca destinada a proporcionar información medioambiental.

Es recomendable que en cada etapa de este proceso de planificación se considere la responsabilidad social de la biblioteca, de ese espacio de conexión entre saberes y sociedades: ¿qué cambios puede aportar tal espacio y sus servicios a la comunidad de usuarios? ¿Responde a las necesidades expresadas por tal comunidad, provee de herramientas para abordar sus problemas y crisis, sus carencias y falencias? ¿Es parte activa del colectivo al cual sirve, o está encerrada en sí misma, sin conexión ninguna con el exterior o la realidad? Todas esas, y muchas otras cuestiones deben tenerse en cuenta si se desea que la biblioteca ofrezca un servicio relevante y útil, y que deje una marca entre las personas a las que sirve.

Pues esa suele ser, en última instancia, la intención detrás del deseo de crear una biblioteca.

[Continuar leyendo]

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 05.06.2018.

Foto: Biblioteca popular Juan José Castelli, General Pacheco, Argentina. En BP JJ Castelli (enlace).

El texto corresponde al artículo "Construyendo bibliotecas desde la base", de Edgardo Civallero, almacenado en Acta Académica y en Issuu.

 


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