Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero
Bibliotecario

Bibliotecas y sostenibilidad

Un documento de la IFLA


 

 

Ejemplos, educadoras, habilitadoras: bibliotecas y sostenibilidad

Cómo las bibliotecas pueden contribuir a la sostenibilidad

Traducción al castellano de Edgardo Civallero

 

[Este es un documento producido en septiembre de 2018 por ENSULIB, el Grupo de Interés Especial sobre Medioambiente, Sostenibilidad y Bibliotecas de la IFLA, en el cual participo. Se trata de una versión resumida de la traducción que realicé del texto original en inglés al castellano para ENSULIB. La versión completa (con bibliografía y notas) puede consultarse en el sitio web oficial de IFLA (ver)].

 

Las bibliotecas son, sin duda alguna, uno de los ejemplos más tempranos de economía del intercambio. Al comprar libros colectivamente (ya sea a través de suscripciones, en el caso de bibliotecas privadas, o de impuestos, en el caso de bibliotecas públicas), han puesto en práctica una excelente manera de maximizar el acceso y reducir el consumo.

Frente a la creciente toma de conciencia de la importancia de la sostenibilidad ambiental, las bibliotecas han actuado rápidamente. Como remarcan muchos de los documentos presentados en el Congreso Mundial de Bibliotecas e Información de la IFLA, como instituciones con una misión social, es natural que las bibliotecas traten de abordar los principales desafíos sociales de la actualidad. Las encuestas señalan una fuerte creencia en la necesidad de trabajar en sostenibilidad. La Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible ha puesto semejante tarea bajo el foco.

Las bibliotecas están bien posicionadas para contribuir a ese trabajo. Al componer una red de al menos 2,3 millones de instituciones, tienen un alcance global y la posibilidad de comprender y responder a las necesidades y prioridades locales. También existen en contextos muy diferentes, desde las grandes bibliotecas nacionales o universitarias hasta pequeñas bibliotecas públicas, escolares o móviles.

Este artículo reúne ejemplos de cómo las bibliotecas están utilizando este compromiso —y este potencial— para cumplir con la sostenibilidad de tres maneras clave: 1) exhibiendo técnicas de construcción y servicios sostenibles; 2) promoviendo la comprensión y la acción en torno a la sostenibilidad en sus comunidades; y 3) apoyando nuevas investigaciones sobre sostenibilidad.



La biblioteca como ejemplo: edificios y prácticas sostenibles

Las bibliotecas pueden servir de modelo para las comunidades, tanto en lo que son como en lo que hacen. Situadas con frecuencia en el corazón de villas, pueblos y ciudades, son una parte muy visible del paisaje cívico. Y como el principal —si no el único— espacio público cubierto, tienen un gran potencial como escaparate de nuevas formas de hacer las cosas, ya sea de manera independiente o como parte de una política gubernamental más amplia. En países y regiones donde el riesgo de clima extremo es mayor, esto puede mandar un poderoso mensaje.

El movimiento Biblioteca Verde comenzó en la década de 1990, con un fuerte énfasis en los edificios. Dado el impacto que tienen las técnicas y los materiales utilizados tanto en la construcción inicial como durante la operación en curso, se trata de un punto importante por el que comenzar. Como subrayan Qutab et al., "los edificios de las bibliotecas, como proveedores de conocimiento, idealmente deberían exhibir conocimiento sobre la construcción verde/sostenible a través de sus propios diseños".

Por lo tanto, las bibliotecas se han mostrado activas en tomar medidas para construir de manera tal que reduzcan el uso de energía y agua, utilizando tecnologías de remodelación en edificios existentes, y aprovechando al máximo las características arquitectónicas para limitar la necesidad de aire acondicionado. Donde se construyen nuevas bibliotecas se hace un esfuerzo para ubicarlas en lugares de fácil acceso al transporte público o a una distancia que sea alcanzable en bicicleta por la mayor cantidad posible de personas. Los materiales reciclados y reutilizados se pueden usar en construcción.

Como ocurre con todos los esfuerzos pioneros, pueden haber fallos, pero estos también proporcionan una oportunidad para aprender sobre los límites de —y la necesidad de persistir con— las nuevas tecnologías.

Sin embargo, las bibliotecas son mucho más que edificios, y no todas las bibliotecas tienen la posibilidad financiera, o incluso legal, de realizar obras de construcción. Aún así, las prácticas adoptadas por el personal también pueden hacer una diferencia. Actividades tales como la reducción de residuos y el uso de agua y energía, o las competiciones de reciclaje pueden reducir los costos para la biblioteca y, al mismo tiempo, hacer un mayor uso del potencial de las bibliotecas para dar ejemplo a otros. Esto, a su vez, puede hacer más atractivo el lugar, y atraer más usuarios.

Es cierto que, de momento, los conceptos como el de bibliotecas verdes están más difundidos en los países más ricos. Sin embargo, curiosamente, también hay alguna evidencia de que, incluso allí donde el conocimiento del concepto de bibliotecas verdes es bajo, los bibliotecarios igualmente realizan, por iniciativa propia, acciones que impulsan la sostenibilidad.



La biblioteca como educadora: promoviendo la alfabetización en sostenibilidad

El acceso a la información compone el núcleo de la misión de las bibliotecas, y es un valor central para los bibliotecarios de todo el mundo. Durante mucho tiempo, muchas bibliotecas han proporcionado información sobre temas ambientales como parte de sus colecciones. Sin embargo, en muchos países se piensa que para hacer realidad el potencial de las bibliotecas —y en particular el de las públicas y las escolares— en la promoción de la sostenibilidad, éstas deben asumir un rol proactivo.

Esto se aplica tanto a nivel comunitario como individual. Jeffrey Scherer subraya que las bibliotecas, como centros comunitarios, pueden "establecer un compacto social que crea una reacción en cadena positiva dentro de una comunidad. Al vincular inextricablemente el desempeño social, ambiental y económico de la biblioteca dentro de la comunidad, la biblioteca cumple un nuevo rol para la gobernanza...".

De hecho, este enfoque refleja una tendencia más amplia a pensar en cómo hacer que el acceso a la información sea significativo, como se destaca en la definición ofrecida en el informe de Desarrollo y Acceso a la Información. De acuerdo a ello, para que el acceso sea efectivo, la información debe estar disponible en una forma que funcione para los usuarios, y los propios usuarios deben poder encontrar, aplicar y crear su propia información. En efecto, la información debe permitir acciones que mejoren las vidas. Las bibliotecas tienen un potencial particular para hacer que eso suceda.

El documento de Petra Hauke para el Congreso Mundial de Bibliotecas e Información de 2018 ofrece una extensa discusión sobre el papel de las bibliotecas al respecto. Ella subraya que "como instituciones culturales que sirven a todos los miembros de la sociedad, incluyendo niños, adultos jóvenes, adultos y ancianos por igual, las bibliotecas tienen una obligación legal y moral de contribuir a la educación sostenible enseñando más que alfabetización informacional; deberían asumir el liderazgo en la enseñanza de la alfabetización en sostenibilidad".

La alfabetización en sostenibilidad se define como "tener los conocimientos y habilidades para abogar por sistemas sociales, económicos y ambientales resilientes". Al proporcionar alfabetización en sostenibilidad, las bibliotecas pueden provocar un cambio de actitudes y hábitos en todos, cambio que será necesario para poder hacer una sociedad más sostenible.

Hauke continúa identificando ejemplos a nivel global, nacional y local en los que las bibliotecas (tanto universitarias como públicas) actúan para brindar alfabetización en sostenibilidad. También destaca el propio Grupo de Interés Especial de la IFLA sobre Medio Ambiente, Sostenibilidad y Bibliotecas (ENSULIB).

Cumpliendo con este modelo, 363 bibliotecas en Brasil tienen "Salas verdes" que sirven como puntos de información sobre temas ambientales, mientras que la Biblioteca de Aruba ha organizado un Simposio de Educación Verde.

Otros artículos enfatizan los beneficios de trabajar con niños y jóvenes adultos para construir el hábito de la sostenibilidad en las primeras etapas de la vida. La Biblioteca Estatal Rusa para Jóvenes Adultos ha estado trabajando durante muchos años en temas verdes, con bibliotecas vistas cada vez más como puntos de información líderes en problemas medioambientales en sus comunidades. La Biblioteca también co-organizó un Día de Conocimiento Ambiental del que participaron más de 1500 bibliotecas en 75 regiones. Los participantes aprendieron sobre sostenibilidad, y compartieron sus experiencias e ideas, incluso con el ministro.

Mientras tanto, la biblioteca para niños "My Treehouse" ("Mi casita del árbol"), alojada en la Biblioteca Pública Central de Singapur, apunta a hacer lo mismo, con una mezcla de educación y uso ejemplar de materiales, y con un enfoque específico en cómo hacer la sostenibilidad atractiva para los niños.



La biblioteca como habilitadora: apoyando la investigación en sostenibilidad

Las bibliotecas también cumplen un rol importante en las universidades y centros de investigación, al proporcionar los recursos necesarios para estudiantes e investigadores. Más allá de la simple provisión de libros y revistas, también ofrecen capacitación y apoyo a los usuarios sobre cómo sacar lo mejor de la información disponible.

Este trabajo es particularmente importante en el caso de la sostenibilidad, que es, por naturaleza, un tema interdisciplinario que reúne ideas y enfoques de diferentes campos. Para profesores, estudiantes y bibliotecarios, esto ha requerido nuevos enfoques que trabajen transversalmente, en lugar de en el interior de las áreas temáticas. Un primer desafío ha sido asegurar que las colecciones reflejen toda la gama de enfoques relevantes; uno que la biblioteca de la Universidad de Nairobi ha estado tratando de abordar conscientemente.

En Suecia, por ejemplo, la biblioteca en Gotemburgo ha desarrollado herramientas adaptables sobre alfabetización informacional para la sostenibilidad, incluido un curso para estudiantes. Al centrarse en los requisitos de información en torno a preguntas concretas (en este caso, un proyecto de vivienda), han encontrado una forma de enseñar cómo realizar investigaciones desde la perspectiva de la sostenibilidad, con comentarios positivos por parte de los estudiantes y el personal.

En los Estados Unidos, la Universidad Estatal de Fresno utilizó un bibliotecario integrado para trabajar con estudiantes STEM, haciendo énfasis en estudiantes mujeres o en aquellos pertenecientes a grupos minoritarios. El bibliotecario trabajó tanto para desarrollar medios para realizar investigación trans-disciplinar, como para ayudar con cuestiones más fundamentales sobre la forma en la que se escribe y se presenta la investigación. Al igual que en Gotemburgo, el enfoque en una pregunta específica relacionada con la sostenibilidad (como café, agua o ambientes del campus) lo hizo más real y permitió, a la vez, un enfoque interdisciplinario.

Los bibliotecarios pueden sacar este enfoque fuera de la biblioteca e incluirlo en equipos de investigación, como en el caso de un proyecto sobre desarrollo de redes de investigación y capacidad sobre problemas de sostenibilidad en el sur de Texas. Las habilidades específicas del bibliotecario hicieron posible garantizar una cooperación más efectiva, el intercambio de investigación y datos, y la producción de módulos de educación sostenible.



En el futuro

La contribución que las bibliotecas pueden hacer a la sostenibilidad —tanto a través de sus propias prácticas como del cambio de comportamiento y la innovación que pueden catalizar en otros— está clara. Como señala Hauke, "el compromiso de bibliotecas y bibliotecarios en todo el mundo, al tomar medidas para un mundo sostenible y habitable es obvio, como demuestran, de manera impresionante, las iniciativas internacionales, nacionales y locales".

Ya hay reflexiones sobre cómo llevar este trabajo al siguiente nivel. Los estándares internacionales actuales (como los estándares LEED e ISO) se concentran principalmente en edificios y temas operativos, sin un enfoque específico en bibliotecas. Existe la sensación de que la naturaleza única de las bibliotecas —incluido su potencial para ofrecer servicios que promuevan la sostenibilidad— merece su propio conjunto de normas. Ya hay algunos esfuerzos para explorar lo que estas podrían incluir.

El Grupo de Interés Especial sobre Medio Ambiente, Sostenibilidad y Bibliotecas de la IFLA incluye, como parte de su misión, trabajar en la promoción de buenas prácticas, así como celebrar las mejores ideas a través del Green Library Award. Mientras tanto, la necesidad de promover la sostenibilidad —en actitudes, prácticas e investigación— crece cada vez con más fuerza. No es probable que la demanda de la contribución que pueden hacer las bibliotecas decaiga en el corto plazo.

 

Notas

El Grupo de Interés Especial sobre Medioambiente, Sostenibilidad y Bibliotecas de la IFLA (ver) lleva trabajando desde 2009 sobre "bibliotecas verdes" y sostenibilidad, especialmente en el marco de la Agenda 2030.

Mi propio interés sobre temas de sostenibilidad, conservación y el rol de la información en esos procesos inicia hace muchos años pero recién se plasma en 2016 en el artículo "Libraries, sustainability and degrowth", que publiqué en la revista Progressive Librarian. Ese texto dio paso a una seguidilla de otros artículo, incluyendo "Bibliothèques et decroissance" (publicado en Documentation et bibliothèques en 2017) y "Degrowth is coming" (publicado en el American Libraries Magazine del ALA el mismo año). Y además, a una conferencia, "Libraries and degrowth", que presenté en el IFLA Satellite Meeting de ENSULIB en Berlín en 2017. En español he publicado un par de pre-prints sobre decrecimiento.

Y evidentemente, hoy en día, trabajando en la biblioteca más importante de las islas Galápagos, temas como conservación y sostenibilidad son mi pan de cada día.

Todos los textos (y el resto de mi producción escrita, ya sea publicada o distribuida como pre-prints) pueden accederse a través de mi espacio en el archivo argentino de acceso abierto Acta Académica (ver).

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 26.02.2019.

Foto: "The rise and future of the degrowth movement", de The Ecologist (enlace).

 


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