Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero
Endling (II): los últimos hablantes australianos

Endling (II)

Los últimos hablantes australianos


 

De acuerdo a los cómputos más recientes, se cree que antes de la llegada de los europeos a Australia se utilizaban en la enorme isla-continente alrededor de 250 idiomas indígenas, pertenecientes a unas 28 familias lingüísticas diferentes. Cada uno de ellos habría tenido, de media, entre 3.000 y 4.000 hablantes, aunque tales cifras son discutidas por varios investigadores debido a la variabilidad de los registros.

Un buen número de esos idiomas aborígenes desaparecieron casi inmediatamente después del arribo de los europeos, que colonizaron el lugar a partir de 1788. Las lenguas se desvanecieron junto a sus hablantes, que cayeron víctimas de los abusos de los recién llegados o de las enfermedades de las que estos eran portadores. El caso de los pueblos nativos de Tasmania —hablantes de alrededor de una docena de lenguas diferentes— se terminó convirtiendo en uno de los etnocidios lingüísticos más atroces de la historia de Oceanía.

Desde entonces, el conteo de hablas que han ido perdiéndose no ha cesado. El silencio crece, lo mismo que el olvido.

En algunas ocasiones los documentos históricos terminan poniendo nombre propio a esas pérdidas: el de los últimos hablantes de las lenguas en cuestión. Endlings que se suman a la larga lista de endlings que ha compilado Australia a lo largo de los últimos dos siglos.

El amurdag (amurdak, amurag, amarag o wureidbug), por ejemplo, fue una lengua de la familia iwaidja que se utilizó en el Territorio del Norte. Su último hablante se llamaba Charlie Mungulda, y murió en 2016. Logró dejar testimonio de su idioma gracias a un trabajo de décadas junto a lingüistas como Nick Evans o Robert Handelsmann. Pero el habla viva desapareció con él.

El amurdag se ubicó en uno de los "puntos calientes" a nivel mundial en lo que respecta a idiomas amenazados: el Territorio del Norte australiano. En 2015 había allí 153 lenguas en peligro, incluyendo al magati-ke y al yawuru, cada uno de ellos con solo tres hablantes vivos.


Endling (II): los últimos hablantes australianos

Del Territorio del Norte desapareció también el kungarakany o kungarakan (llamado asimismo gunerakan, gungaragan, gungarakanj o kangarraga), perdido con la muerte de Madeline England en 1989. Y el arrernte bajo, que se hablaba en el área del río Finke, cerca de Alice Springs. Esa lengua se silenció cuando la última persona capaz de mantener una conversación fluida en ese idioma, Brownie Doolan Perrurle, falleció en 2011. El lingüista Gavan Breen pudo compilar un diccionario gracias a conversaciones que tuvo con Doolan. Pero nada más.

Otro ejemplo es el del nyulnyul, que se perdió en 1999. Era la lengua del pueblo Nyulnyul, de Australia Occidental. Su última hablante se llamaba Mary Carmel Charles. Nacida en la misión de Beagle Bay, en Kimberley, Charles escribió un libro bilingüe, Winin – Why the Emu cannot fly ("Winin: por qué el emú no puede volar"), una historia tradicional infantil en el que, como complemento, proporcionó una guía para la pronunciación de las palabras indígenas. Publicado en 1993, la autora señaló en sus páginas:

There's nobody else now who knows the language, only a few, one or two people but they don't know it well. I would like for children to learn Nyulnyul language.
[Ahora ya no hay nadie que sepa el idioma, solo unos pocos, una o dos personas, pero no lo conocen bien. Me gustaría que los niños aprendiesen la lengua nyulnyul].

Uno de los casos históricos mejor documentados de desaparición de una lengua australiana fue el del nuenonne o nyunoni. Era utilizado en la isla Bruny, cerca de la costa sudeste de Tasmania. Su última hablante fue Truganini, hija de un jefe local de nombre Mangana, la cual murió el 8 de mayo de 1876. De su idioma solo quedaron algunas listas de palabras, recogidas en la segunda mitad del siglo XIX por George Augustus Robinson, Charles Sterling o R. A. Roberts. Truganini fue considerada durante mucho tiempo la última aborigen tasmana pura, aunque, a ciencia cierta, lo fuera Fanny Cochrane Smith. Esta registró en un cilindro de cera las únicas grabaciones existentes de una lengua nativa de Tasmania.

Los ejemplos continúan. El umbugarla o mbukarla de Arnhem Land, al norte de Australia, tenía tres hablantes en 1981. Para 2000, el último, Butcher Knight, había fallecido.


Endling (II): los últimos hablantes australianos

También de Arnhem Land, del área cercana al Parque Nacional Kakadu, era el gaagudju (gagadu, gaguju o kakadu), que se fue con Big Bill Neidjie el 23 de mayo de 2002. Al darse cuenta de que iba a ser el último de su linaje y se iba a llevar esos saberes a la tumba, Neidjie reveló todos sus conocimientos tradicionales, rompiendo con ello varios tabúes de su pueblo. Muchos los confió a su propio hijo, pero otros los reveló al antropólogo Stephen Davis y a otros "extranjeros". Además, publicó dos libros, y fue un activista que compartió sus saberes con los muchos visitantes del vecino Parque Nacional.

Otro activista comprometido con su cultura y su territorio fue Tommy George, del pueblo Kuku-Thaypan. Cuando murió, el 29 de julio de 2016, se llevó consigo los sonidos de su lengua natal, el gugu thaypan, kuku thaypan o awu alaya, hablada al sudoeste de la península de Cape York, en Queensland.

También de Queensland, concretamente de Barrow Point, era el mutumui o eibole, que desapareció en 2005 con la partida de Urwunjin Roger Hart. Del mismo estado australiano era Alice Chalk, la última hablante de mbabaram o barbaram, perdido en 1979. El lenguaje tuvo la fortuna de ser recogido audiovisualmente por R. M. W. Dixon, que trabajó con otro de los últimos hablantes, Albert Bennett.

El nyawaygi o nawagi se utilizaba al noreste de Queensland, y se perdió con Willie Seaton en 2009. Sin salir de ese estado, el warrongo o warungu desapareció en 1981 con Alf Palmer (cuyo nombre original era Jinbilnggay). Antes de su muerte, el idioma fue rescatado por los lingüistas Tasaku Tsunoda y Peter Sutton. Gracias a sus esfuerzos la lengua está empezando a ser revivida. Así le dijo Palmer a Tsunoda cuando comenzaron a trabajar juntos:

I'm the last one to speak Warrungu. When I die, this language will die. I'll teach you everything I know, so put it down properly.
[Soy el último en hablar warrungu. Cuando muera, esta lengua morirá. Le enseñaré todo lo que sé, así que regístrelo adecuadamente].

El kaurna fue la lengua del pueblo homónimo de las Adelaide Plains, en Australia Meridional. Como primera lengua desapareció en 1931, cuando falleció su último hablante, Ivaritji. Pero se lo está reviviendo desde 1990 con la ayuda de un diccionario recopilado por dos misioneros alemanes en la década de 1840. De esa idea surgió, en 2002, el grupo Kaurna Warra Pintyanthi ("Creando la lengua Kaurna").

El martuthunira del pueblo homónimo de Australia Occidental dejó de sonar el 6 de agosto de 1995 con la muerte de Algy Paterson, quien había estado trabajando desde 1980 con el lingüista Alan Dench para preservar el idioma a través de la escritura.

Finalmente, el yarli o yardli se hablaba en Nueva Gales del Sur. Su dialecto malyangapa desapareció en 1876 con la muerte de Laurie Quayle.

En 1990 se calculó que sobrevivían alrededor de 90 de las lenguas aborígenes de Australia. Tan solo una década después, el 70% de ellas ya se encontraban severamente amenazadas. Hoy se hablan unas 20, con otras 110 usadas únicamente por ancianos. Si ese ritmo de pérdida se mantiene —y nada augura lo contrario—, y a pesar de los enormes esfuerzos realizados por lingüistas, antropólogos y las propias comunidades por preservar sus hablas, los idiomas nativos australianos sobrevivientes terminarán desvaneciéndose durante la siguiente generación. Las peores proyecciones señalan que en 2050 probablemente no quede ninguno.

Y con los endlings australianos —los últimos que hacen sonar esos idiomas únicos— desaparecerán bibliotecas enteras de saberes, experiencias, memorias e identidades.

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 28.01.2020.

Foto 01: Charlie Mungulda. En Twitter [enlace]. Foto 02: Mary Carmel Charles. En Hum [enlace]. Foto 03: Tommy George. En Wikimedia [enlace].

 


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