Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero
Una biblioteca en donde quepan muchas bibliotecas

Una biblioteca en donde quepan muchas bibliotecas (IV)

Bibliotecas en descolonización. Por un modelo bibliotecario desde Abya Yala


 

[Cuarta parte de una serie de entradas sobre biblioteca y descolonización que forma parte del trabajo de investigación-acción actual del autor, y cuyos desarrollos están siendo preparados para publicación en revistas académicas].

 

Parte 4. Bibliotecas desde Abya Yala

En este contexto se plantea la necesidad de generar una propuesta bibliotecaria tomando como referencia a Abya Yala. Abya Yala entendida como un espacio –América Latina– ocupado por todos y en el que cabemos todos, con todas nuestras historias e ideas, pasadas y presentes. Abya Yala como contenedor, pues, de todas nuestras palabras y experiencias, de todos nuestros caminos. De lo escrito y lo hablado. De todos nuestros niveles de realidad y de pensamiento.

Esa idea de contenedor de todos los aspectos identitarios y culturales del continente debería conformar la base de un modelo de biblioteca latinoamericana, especialmente para las bibliotecas públicas, populares, escolares, rurales, vecinales y comunitarias.

En todas las culturas del planeta, las "casas de los saberes" suelen ser selectivas por naturaleza. La tradición –tanto la oral como la escrita– emplea un proceso de decantación que rescata del olvido solo un puñado de voces, autorizadas por el propio grupo por algún motivo o siguiendo algún criterio (estatus, poder, verdad, solidez a lo largo del tiempo, utilidad). La biblioteca ha sido, de alguna forma, la "casa de los saberes" de unos determinados sectores sociales a lo largo de la Historia, incluyendo la de América Latina. Ocurre que en la actualidad las sociedades son plurales: mezclas más o menos heterogéneas de muchos grupos y sectores. Y necesitan "casas del saber" que representen todas las realidades por igual, y que den cabida a todas las voces (de todos los tiempos, de todos los rincones) y a todos los criterios.

Una biblioteca desde el Sur, desde Abya Yala, debería preguntarse quiénes son sus usuarios y porqué esos usuarios querrían una biblioteca. Para qué la querrían, qué necesidades desearían que la biblioteca respondiera. Y debería responder a esas necesidades respetando las características y las posibilidades de esos usuarios de forma sostenible. En la mayoría de los casos, eso implicaría el abandono de ciertas estructuras claramente eurocéntricas y su adaptación y/o sustitución por otras que resultasen más "amigables" desde una perspectiva cultural local y regional. Rasgos como la oralidad y otros sistemas de transmisión de la información, o las clasificaciones y categorías de conocimiento nativas, o el sentido de comunidad y de red, necesitan ser urgente y conscientemente incluidos dentro de la planificación bibliotecaria latinoamericana.

Los pasos a seguir para conseguir este objetivo son complejos, como lo es cualquier acción que proponga un cambio de paradigma (por muy lento y progresivo que sea). Hágase lo que se haga, es preciso establecer unas normas y proponer razones convincentes.

En principio es necesario evaluar / identificar / encontrar cuales son los "huecos" y porqué están allí. Si bien sentimos ausencias (de respuestas, de materiales, de voces, de formas) y falencias, es preciso identificarlas claramente.

Además de las que "sentimos", es preciso encontrar todas las demás. Para ello, sería necesario establecer unos criterios para analizar lo que la biblioteca no hace, o donde falla.

Y, a partir de ese punto, es necesario establecer una serie de acciones para contrarrestar todo eso. Se necesita mucho tiempo y mucho diálogo. Y muchas decisiones hechas de forma crítica y meditada. Y es preciso hacerlo ya. Para que otros no nos den las cosas ya decididas, sin posibilidad alguna de debate, porque sí, "porque nos conviene".

En todo momento conviene hablar de "bibliotecas en descolonización" como proceso. Se tratará de un proceso de investigación-acción y desarrollo de base, con raíces en un discurso rebelde, libertario y anti-sistema (y de bibliotecología crítica y social). El resultado debe ser una institución que no trate de imponer una forma de saber, de conocer o de aprender, sino que sea un espacio plural y abierto a muchas formas, muchos formatos, muchos saberes y muchas identidades (pues eso es, precisamente, Abya Yala hoy: un crisol). Un espacio en el que se recuperen conscientemente todas las voces y todos los discursos. El resultado debe ser una bibliotecología que proporcione herramientas adecuadas para lidiar con esta nueva realidad. El resultado debe permitir otras clasificaciones del saber, otras medidas del tiempo, otros formatos de contención distintos al libro. Un espacio en donde no haya jerarquizaciones, en donde no haya saberes "más" y "menos", sino simplemente "saberes".

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 03.03.2020.

Foto: Historia xiuate en Chiminigagua. En Somos Abya Yala [enlace].

 


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