Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero

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Bibliotecas en los márgenes

Bibliotecas en los márgenes

02. La libertad de los márgenes


 

[La serie "Bibliotecas en los márgenes" forma parte de un conjunto de apuntes personales elaborados durante la escritura de un libro sobre la misma temática que será publicado por la editorial Routledge a inicios de 2023: el primero sobre el tema, y uno de los primeros en presentar un lado poco conocido del universo bibliotecario latinoamericano a una audiencia profesional internacional].

 

To be in the margins is to be part of the whole but outside the main body.

bell hooks

Los márgenes como espacio social pueden tratar de entenderse a través de una analogía: una comparación metafórica con los márgenes utilizados por la industria del diseño editorial en la composición de libros y otros materiales impresos.

En líneas generales, los márgenes componen el espacio vacío, en blanco, que rodea el "bloque" de texto. Ese texto obedece a unas reglas (generalmente rígidas) de composición, organización, estructuración y distancia que dejan de valer fuera de ese "bloque": los renglones, por ejemplo, no existen en los márgenes, pues allí, en el espacio vacío, no hay nada que organizar, nada que reglamentar…

La presencia del entorno en blanco da sentido y equilibro al texto. Es más: mientras más amplios sean los márgenes, más interesante se vuelve el material impreso. Cuánto más vacío haya, más sobresale lo escrito.

Curiosamente, el margen es el lugar de las anotaciones, de las glosas, de las críticas al contenido principal. Los diseñadores de la vieja escuela reservaban los márgenes para incluir títulos, comentarios o algunas definiciones, una tradición antigua que ya parece haber desaparecido de la industria del libro. Sea como sea, desde siempre el margen fue el espacio en donde se apuntaba la opinión sobre el texto. Allí quedaba registrado el contra-discurso: lo que no decían los renglones lo decían los márgenes. En ese espacio en blanco estaban las marcas de corrección, los monigotes burlescos, las reacciones crudas entre grandes signos de admiración, los mil y un colores de lápiz y de tinta, las referencias a otros trabajos que desafiaban determinada afirmación…

Allí se desarrollaba —o, al menos, existía la posibilidad de que se desarrollara— lo verdaderamente interesante: el intercambio, el pensamiento, la reflexión… En su versatilidad, los márgenes siempre han desafiado el intento desesperado de la palabra escrita por fijar para siempre, de manera inamovible, una opinión.

Esta analogía proporciona muchas líneas y posibilidades de análisis simbólico: los márgenes y las "periferias" como espacios forzadamente vacíos, pensados para dar significado y sentido a los "centros", pero en donde terminan desarrollándose los comentarios y las críticas a dichos "centros", a veces con contenidos mucho más valiosos que lo que se presenta como elemento principal. Los márgenes como sitios en donde las reglas centrales no aplican necesariamente. Los márgenes, en definitiva, como un espacio que se rebela ante el vacío que se ha planificado para él y ante su función original y se convierte en un punto de debate vivo y de construcción crítica.

O de burla y escarnio, que en muchas ocasiones es lo mismo.

* * *

En el mundo real, los márgenes no tienen porqué estar ubicados espacialmente en una periferia, a pesar de que esas "periferias" socio-geográficas suelen, en efecto, ser márgenes. Un margen es cualquier espacio en el que las normas centrales, nucleares, dominantes y hegemónicas dejan de valer, generalmente por decisión propia, aunque también por abandono y olvido de aquellos que se ocupan de imponer tales normas — generalmente, el Estado y sus instituciones.

Un margen es, pues, un espacio carente o liberado de reglas, lo cual puede conllevar un alto riesgo de conflictividad social (el Contrato Social entre la ciudadanía y el Estado falla o no existe) pero, al mismo tiempo, posibilita la apertura a un gran número de posibilidades latentes. Pues el hecho de que los controles y las imposiciones hegemónicas sean más débiles, más laxas, o directamente no existan, implica una serie de problemas para poblaciones acostumbradas a la presencia estatal continua pero, a la vez, permite considerar un conjunto de oportunidades, y el desarrollo de ideas que no se ciñan necesariamente a las promocionadas, aceptadas o bendecidas por el statu quo.

En ese sentido, el margen es un espacio de libertad. También puede ser un espacio "desprotegido", en efecto. Pero si se considera que muchas veces (debido a ese mismo Contrato Social mencionado anteriormente) la "protección" implica la renuncia a una serie de libertades y la aceptación de una serie de reglas rígidas, de mordazas de auto-censura y de grilletes de auto-control…

…quizás el "peligro" inherente a la vida del margen quede compensado por la creatividad que se permite o habilita dentro de sus fronteras.

* * *

Los márgenes —se entienda como se entienda ese espacio en un contexto social y geográfico— resultan entonces espacios planeados como vacíos de contenido pero en los cuales el contenido termina existiendo. Espacios diseñados para darle importancia y sentido al "centro" pero que terminan adquiriendo sentido (y, en ocasiones, una mayor importancia) por su cuenta. Espacios en donde las reglas generalmente no tienen fuerza o directamente no valen y en los cuales, por ende, cualquier cosa es posible, incluyendo la crítica inteligente, la burla ácida, el disenso creativo, el debate fundamentado, la negación…

Generalmente los márgenes resultan ser espacios olvidados que, aún así, siguen funcionando de alguna forma. En ocasiones se convierten en lugares caóticos, peligrosos y destrozados — el caos y la violencia son las opciones que terminan ganando la partida allí. En otras, sin embargo, son puntos en donde la creatividad se adueña del lugar. Creatividad entendida no solo (o no necesariamente) como un ejercicio artístico, sino como uno de desesperada innovación, de búsqueda de soluciones y respuestas urgentes con los materiales a mano.

Es entonces cuando los márgenes hablan.

Y es allí cuando aparecen las ideas y las prácticas rebeldes y únicas, libres de grilletes y mordazas, locamente creativas, comprometidas hasta la médula con sus comunidades, y carentes de prejuicios y expectativas.

Porque no tienen nada que perder, y tienen mucho que ganar.

Eso, todo eso, incluye bibliotecas, y archivos, y museos, si es que se pueden usar esas etiquetas, o si es que se necesita usarlas. Y muchas otras cosas similares o intermedias, o mixtas, que tienen que ver con el conocimiento y la memoria. Dos elementos, estos últimos, que son esenciales en los márgenes, y que han sido negados sistemáticamente por el "centro".

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 2022-06-28.

Foto: Edgardo Civallero.

 


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